Aniversario 150 del nacimiento de Teodomiro Manzano

Debido a que el día de mañana deberá conmemorarse el sesquicentenario del nacimiento del profesor Teodomiro Manzano Campero, pionero en los estudios de la historia hidalguense, interrumpimos la serie Plaza Independencia que se reanudará con al menos tres entregas más el próximo domingo.
 
El miércoles 16 de mayo de 1866, poco antes de las 8 de la mañana, en una humilde vivienda del barrio de la Gotera en Real del Monte, doña Anastasia Campero, daba a luz al primero de los hijos que procrearía en su matrimonio con don Pilar Manzano, vástago que llevaría por nombre el de Teodomiro Manzano Campero. El día de mañana se conmemorará el 150 aniversario de esa fecha.
 
En Real del Monte trascurrieron los primeros 8 años de su vida, continuados después en Atotonilco, donde bajo la enérgica mirada de los profesores Wilfrido Fuentes Solís y Jesús Bravo Olivares, allí concluye sus estudios elementales y más tarde con el apadrinamiento de otro mentor, el profesor José Dávila, ingresa al Instituto Literario de Pachuca, donde concluyó sus estudios como profesor en 1882, año en el que aparece como el quinto profesionista titulado en esa carrera.
 
No había terminado aún sus estudios cuando fue nombrado como Ayudante Auxiliar en la Escuela Municipal No. 5 de Pachuca, mejor conocida como Escuela Jerusalén, por ubicarse en el sitio donde se encontró el templo de la Virgen de Jerusalén. Tan pronto como se recibió de profesor de educación primaria en junio del propio 1882, se le promovió como Ayudante Efectivo.
Así inició una carrera meteórica que le llevó a desempeñarse como maestro frente a grupo y después como director de diversas escuelas, su destacada actuación en el magisterio hidalguense le permitió alcanzar el rango de supervisor escolar. Entre 1907 y 1915 fue designado director de Educación en el Estado, periodo en el que crea la sociedad mutualista de profesores, funda la Escuela Normal en 1913 y la de Música en 1915. Todo ello amén de desempeñarse como maestro de diversas asignaturas en el Instituto y en la propia escuela Normal.
 
Desde principios del siglo 20, creó su propio plantel, la escuela particular “Benito Juárez”, establecida primero en la calle del Carmen –hoy Nicolás Flores– y años después en la calle de Matamoros –donde hoy se ubican las instalaciones de Teléfonos de México– plantel emblemático de su creador.
 
Sin embargo, los hidalguenses debemos al maestro Teodomiro Manzano, algo de mayor importancia, el rescate de nuestro pasado, la búsqueda y encuentro de nuestra identidad en el contexto nacional y universal. Nadie antes que él, había dedicado esfuerzo alguno a esta importante tarea. Nuestra historia entonces se encontraba diseminada en la obra de cronistas e historiadores, dispersa en códices, mapas, libros, documentos, gacetas y aun en la incipiente tradición popular, era en una palabra, un enorme rompecabezas compuesto por una infinidad de piezas, que había que encontrar y unir, para integrar el gran mapa de nuestro pasado.
 
Desde muy joven el profesor Manzano inició esta tarea, lo primero fue encontrar las fuentes escritas, esta labor fue ardua, pues a la vez que rescataba publicaciones contemporáneas –Periódico Oficial, diarios, semanarios, revistas y libros recién publicados–, preservaba también obras de ediciones antiguas, documentos públicos y privados, y todo lo que implicara conocimiento del pasado remoto y reciente de la entidad, fue un quehacer titánico, que poco a poco empezó a dar frutos, primero fue su “Geografía del Estado de Hidalgo”, cuya primera edición vio la luz pública en febrero de 1892, cuando contaba con 26 años de edad, esa obra vería al menos 15 ediciones hasta 1949 que fue la última.
 
Mientras preparaba su magna obra sobre la historia de Hidalgo, se sucedieron un buen número de publicaciones didácticas, tales como “Lecciones de Historia de México”, “Historia de la Pedagogía”, “Elementos de Pedagogía”, todas de 1904; “Lecciones de Aritmética Razonada” (1907); “Lecciones de Cosmografía” (1908); “Lecciones de Geografía General y Cuestiones Gramaticales” (1912); “Historia de la Pedagogía y Lecciones de la Pedagogía” (1915); “Páginas Históricas” (1919).
Fue en 1924 y 1927, cuando se publican sus dos monumentales obras en materia de historia regional, “Los Anales del Estado de Hidalgo” primera parte, que abarca desde los tiempos más remotos hasta 1868 y “Anales” segundo tomo, de 1869 a 1927, que han sido fuente de otras muchas obras de historia regional hidalguense.
 
Estos dos trabajos, destaparon su actividad en los terrenos de “Clío”, vinieron en los primeros años de la década de los treinta, su colección de monografías municipales, donde destacaron: Pachuca, Real del Monte, Atotonilco y Huichapan, su historia de la Educación Primaria en el Estado de Hidalgo, la primera parte de su diccionario de historia, geografía y biografía del Estado de Hidalgo, la Monografía del Instituto Científico y Literario del Estado –cuyas ediciones aparecieron en 1919 en el cincuenta aniversario y la realizada en 1944, al cumplirse setenta y cinco años de la fundación del plantel–, todo lo anterior además de trabajos como el de su ingreso a la Academia Nacional de Historia, donde disertó con el tema “Algunos Lugares Importantes en la Ciudad de Pachuca” (1954), que fue su obra póstuma.
 
Fue don Teodomiro Manzano eso que Luis González y González define como historiador hormiga, laborioso, constante, tenaz e infatigable investigador, que lo mismo visitaba las bibliotecas de los ricos hacendados, que coleccionaba ejemplares de publicaciones periódicas y hacía entrevistas a gente mayor, todo ello como complemento a sus labores como profesor y director en su propia escuela.
 
Doña Stenie Corrales, quien fuera su alumna, le recordaba así hace unos años, “era un hombre de finas facciones, tez muy blanca y cabello cano, su gesto adusto parecía serlo más, merced al grueso bigote que casi escondía el labio superior, difícilmente –decía doña Stenie– habrá quien le recuerde sin su inseparable traje obscuro y la camisa de cuello impecablemente planchada, en la que destacaba el nudo perfecto de sus corbatas de colores serios; su baja estatura parecía consustancial a su lento caminar y a la brillantez de su voz”.
 
Hidalgo adeuda a Teodomiro Manzano un homenaje del tamaño de la estatura de su obra y esta es la oportunidad al cumplirse mañana 150 años de su nacimiento. Por lo pronto, la Academia Hidalguense de la Historia, prepara ya un simposio que con el nombre de éste, uno de los importantes historiadores hidalguenses, se encargue de rescatar y preservar sus muchas aportaciones a la historia matria de Hidalgo.
 
Pie de foto: Profesor Teodomiro Manzano paradigma del magisterio hidalguense fotografiado aquí con sus alumnos en el año de 1938.
 
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Pachuca Tlahuelilpan, mayo de 2016.

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