44 ANIVERSARIO DEL CEHINHAC

El próximo miércoles 12 de octubre se cumplirán cuarenta y cuatro años, de la fundación del Centro Hidalguense de Investigaciones Históricas A. C. CEHINHAC, instalado formalmente aquella lluviosa noche en que un heterogéneo grupo en edades, ideologías y condición social, empezaría a reescribir la entonces desconocida historia del Estado de Hidalgo.

La mortecina luz de un farol alumbraba apenas la pequeña puerta del número 200 de la empinada calle de Arista, sobre la que se había colocado un cartel en el que se leía “CENTRO HIDALGUENSE DE INVESTIGACIONES HISTORICAS A.C.” CEHINHAC, aquella institución, nacía en medio del entusiasmo de un puñado de hombres como don Raúl Guerrero Guerrero, etnólogo y por entonces catedrático de la Universidad del Estado, Héctor Samperio Gutiérrez, sacerdote y en aquellos años prominente investigador del Centro Nacional de Pastoral Indígena CENAPI y dueño de una extraordinaria biblioteca especializada en historia, compuesta de unos 15 mil volúmenes con poco más de 10 mil títulos, que bautizada con el nombre de su madre, doña Leonor Gutiérrez de Samperio, fue el nidal donde se gestarían y surgirían trascendentales investigaciones en materia de rescate y preservación del patrimonio histórico del Estado de Hidalgo, desarrolladas por aquel grupo de entusiastas seguidores de Clío.
Allí estaba también don Julio Ortega Rivera, médico de profesión, historiador por vocación, caracterizado por su indigenismo a ultranza, quien había dado a conocer tres años antes su magnífico Atlas Arqueológico del Estado, contenido en las Memorias del Primer Congreso de la Cultura Hidalguense, quien se desempeñaba también como profesor de la Máxima Casa de Estudios del Estado.

En el otro extremo se encontraba el empuje y dinamismo juvenil, de José Vergara Vergara, en esos días, aún estudiante de historia en la Universidad Nacional Autónoma de México; formó también parte del grupo el arquitecto Luis Corrales Vivar, estudioso del arte regional, Juan Marcial Guerrero Rosado experimentado editor de importantes publicaciones de la SEP; Arnulfo Nieto matriculado en algún grado universitario y profundo conocedor del pasado pachuqueño, Edgardo Guerrero Acosta y quien escribe estas mal pergeñadas notas, por esos tiempos noveles abogados dedicados al ejercicio de la abogacía y en mi particular caso en la docencia universitaria, como profesor de medio tiempo de la Escuela de Derecho de la Universidad Autónoma de Hidalgo.

Como vértice de unión entre las dos generaciones de investigadores, se encontraban cuatro extraordinarios profesionistas, Luis Rublúo Islas, originario de Real del Monte, quien para entonces había concluido dos carreras, la de Derecho primero y la Licenciatura en Historia después, secretario de la Academia Nacional de Historia, individuo de número de la Sociedad Mexicana de Geografía y de otros importantes organismos, además de ser autor de media docena de libros y colaboraciones en afamadas publicaciones como el Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda, Artes de México, ello además de sus colaboraciones permanentes en Revista de Revistas y Excélsior, Rublúo se desempeñaba también como Director de la Biblioteca de la Comisión Nacional Bancaria. Parte importante de aquel grupo, fue Miguel Ángel Granados Chapa, cuya carrera periodística era ya no solo destacada sino ampliamente reconocida, Ignacio Bocardo López afamado abogado laboralista, ampliamente conocido en el foro de su profesión, pero también por su vasta cultura, finalmente el entusiasta y culto Arturo Herrera Cabañas, con quien viejos y jóvenes encontramos siempre un verdadero apoyo en nuestras tareas académicas.

La ceremonia efectuada aquella noche en la capilla de Nuestra Señora de la Luz, conocida también como “Capilla Secreta del convento de San Francisco”, amablemente proporcionada para el acto de inauguración por el párroco Rafael Guzmán Lara, asimilado por cierto al grupo de historiadores, fue el espacio que enmarcó la iniciación de los trabajos de CEHINHAC aquella noche, en la que dieron fe de la instalación el Licenciado César Viera Salgado como representante del Gobernador Manuel Sánchez Vite y don Rafael Montejano y Aguinaga, Presidente de la Asociación de Historia Regional y miembro de la Academia Potosina de la Historia que fungió como madrina de aquel, el primer organismo de investigación creado en el Estado.

Entre el público asistente se encontraban personajes de la talla del profesor Héctor Valdelamar Frank ameritado maestro universitario, Agustín Cerón Flores, director de la Escuela de Derecho de la Universidad de Hidalgo, Tomás Devereux Sánchez representante del Rector de la Universidad Autónoma de Hidalgo y otros muchos miembros de la comunidad cultural de la entidad.

El CEHINAHAC, se convirtió como lo señalara Arturo Herrera Cabañas, en fermento de la cultura hidalguense, baste decir que en aquel 1972, la historia de Hidalgo contaba con apenas media docena de obras, que en tres lustros los integrantes de este organismo lograron superar hasta alcanzar media centena de trabajos publicados, en tanto que en ese mismo periodo ingresaban hombres de la talla de Efrén Meneses Villagrán, cronista popular de Pachuca, Víctor Manuel Ballesteros, extraordinario y prolífico investigador de nuestro pasado, Francisco Olvera, que andando el tiempo se convirtió en el sexagésimo quinto gobernador del Estado; Raúl Arroyo autor de diversos trabajos de historia política y desde luego el doctor Nicolás Soto Oliver, cronista de nuestros barrios y sabio galeno, autor de más de una docena de obras sobre historia regional.
A 43 años de aquella noche, hoy solo seis de los catorce fundadores, conmemorarán el cuadragésimo cuarto aniversario del CEHINAHAC, Luis Rublúo, José Vergara, Marcial Guerrero, Edgardo Guerrero, Luis Corrales y quien esto escribe, recordarán a Raúl Guerrero, Héctor Samperio, Arturo Herrera, Miguel Ángel Granados Chapa, Ignacio Bocardo, Arnulfo Nieto, Rafael Guzmán y Julio Ortega, todos ellos autores de más de una centena de libros, que permitieron no solo el rescate de la historia hidalguense, sino el surgimiento de toda una nueva generación de jóvenes preocupados por el pasado de nuestra entidad.

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Pachuca Tlahuelilpan octubre de 2016

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